martes, 28 de diciembre de 2010

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

LECTURAS DOMINICALES

Números 6, 22-27: Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré

Salmo Responsorial: Sal 66 R/ Ten piedad de nosotros, Señor, y bendícenos.

Gálatas 4, 4-7: envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Lucas 2, 16-21: Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús


Homilía por P. Félix Jiménez Tutor, escolapio

Feliz Año Nuevo a todos.

Estrenamos año. Nos deseamos felicidades y algunos hacen propósitos nuevos.
Yo les doy un consejo: no hagan ningún propósito. He escuchado tantas promesas y he visto tan pocos resultados. ¿Por qué no los cumplimos? ¿ Por qué no cambiamos?
El secreto del cambio no está en nosotros. Sólo el Señor hará el cambio si se lo permitimos.

Año nuevo, sí. Nuevo si lo vivimos con el Señor.
Año nuevo, sí. Nuevo si estamos abiertos a todos.
Año nuevo, sí. Nuevo en el que lo hace todo nuevo.
Él que nos hace a todos nuevos.
Feliz Año Nuevo a todos en el Señor Jesús.


HOY, ENERO 1, damos la bienvenida al año nuevo. En el calendario, recién estrenado, el 1 está en rojo, es fiesta. No celebramos un número. Celebramos, los cristianos, a María como Madre de Dios.

En este tiempo de Navidad, María es el vehículo de la divinidad.
Hoy, oramos también por la paz al Príncipe de la Paz recién llegado a nuestra tierra ensangrentada.

"El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz". Números 6, 22-27
María es la hija de Israel, la hija de Sión, la heredera de las bendiciones del Dios de Israel. Sí, El "ha mirado la humillación de su esclava".

La Navidad anuncia la paz a los hombres de buena voluntad.
La paz no es un meteorito caído del cielo. LA PAZ que trae Jesús es un fruto que sólo crece en el corazón de los que lo acogen…

"María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón".
No la cabeza sino el corazón es el lugar secreto donde Dios se cita con los hombres. Y María por la fe concibió a Jesús en su corazón antes que en su cuerpo.

La humanidad se siente amenazada, no por la presencia de Jesús nacido en Belén, sino por la maldad albergada en tantos corazones aún no sanados ni abiertos al Príncipe de la Paz.

"El que es bueno, de la bondad que almacena en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón lo habla la boca". Lucas 6, 45

El mundo ha multiplicado las armas, el mayor negocio inventado por los hombres, que nos pueden aniquilar en cualquier momento. No estamos precisamente en la Gran Víspera de la Paz. El sueño imposible se hará verdad cuando los hombres alberguen pensamientos de paz en sus corazones.

Hoy oramos con María, Madre de la Paz y corazón lleno de Dios, para recibir como ella las bendiciones de Dios al comenzar este nuevo año.

"El amor no murió en la cruz, simplemente eligió no luchar".
"No hay camino hacia la paz. La paz es el camino".
"Si deseáis ser hermanos, soltad las armas de vuestras manos. No se puede amar empuñando las armas". Pablo VI

Tomado de:
http://www.parroquiaelpilarsoria.es/santamariamadredediosf.htm


NORMAS LITÚRGICAS
Adviértase:

1. Las celebraciones del atardecer de hoy (Misas vespertinas, Vísperas y completas) pertenecen ya a la solemnidad de mañana.
2. Si se quiere celebrar el día de la paz, se pueden emplear los textos de la Misa “Por la paz y la justicia” (cfr. Misal Romano, p. 758). En cambio, no esta permitida hoy la Misa para el día del comienzo del año civil (cfr. Misal Romano, p. 763, rúbrica introductoria) esta Misa puede celebrase uno de los días siguientes.

Nota pastoral:

Terminadas la Vísperas de hoy –o la última Misa Vespertina- sería conveniente retirar de la iglesia algunos elementos más festivos, con el fin de subrayar el final de la Octava festiva de Navidad. Pero téngase muy en cuenta la solemnidad de mañana.

Las notas “Adviértase” y la “Nota pastoral” son tomadas del Calendario litúrgico-pastoral 2011 de la editorial Buena Prensa, México. Pág. 38



NOTAS LITÚRGICAS
Color litúrgico: Blanco

Misa propia de Santa María, Madre de Dios.

Se canta Gloria.

Se canta Aleluya.

Se dice Credo.

Prefacio de la S. Virgen María I Maternidad de la santísima virgen maría, plegaria eucarística I.

En las plegarias eucarísticas I, II y III, atiéndase a las variantes indicadas para la Octava de Navidad.

Bendición solemne propia.

Liturgia de las Horas Tomo I, I Vísperas pág. 368, Oficio de lectura pág. 371, Laudes pág. 577 y II Vísperas pág. 381.



MONICIONES

Monición de entrada:
Con la celebración eucarística, ofrecemos hoy a Dios las primeras horas del nuevo año que El nos da, y le pedimos, por medio de Santa María, su Madre, la gracia de perseverar durante todo el nuevo año en la unión con El.

Primera lectura:
La escritura cuenta cómo los sacerdotes del Antiguo Testamento daban la bendición al pueblo al fin de las grandes fiestas y particularmente de la fiesta del Año nuevo. La bendición divina exige que nosotros hagamos el bien.

Segunda lectura:
Somos hijos de Dios. Hemos escogido la libertad.

Santo Evangelio:
La Virgen María ha sido fiel a Dios guardando en su corazón y en su vida la Palabra y la voluntad del Padre.

Oración Universal:
Levantemos, hermanos, nuestra voz suplicante al Señor y, por la poderosa intercesión de la Madre de su Hijo, imploremos la misericordia divina a favor de todos los hombres:

1. Para que los fieles, a imitación de María, mediten y conserven en su corazón y anuncien con celo lo que han oído del Hijo de Dios, roguemos al Señor.

2. Para que los hombres de todas las razas y pueblos descubran que tienen un único Dios, Padre de todos, y nunca se comporten como enemigos unos de otros, roguemos al Señor.

3. Para que llegue a la presencia del Señor el lamento de los que sufren a causa de las guerras y pronto puedan experimentar el retorno de la paz a sus hogares y naciones, roguemos al Señor.

4. Para que los que hoy nos hemos reunido para dedicar al Señor las primicias de este año nuevo vivamos en paz todos sus días y podamos ver con salud y alegría su fin, roguemos al Señor.

Tu trono, Dios nuestro, permanece para siempre, y tus años no se acaban; escucha, pues, nuestras súplicas y bendice el año que hoy comenzamos: que nuestro trabajo cotidiano nos dé el pan de cada día, y nuestras almas encuentren también el alimento necesario para avanzar en el camino del bien y en la contemplación fiel de tu palabra.
Por Jesucristo, nuestro Señor.


Moniciones tomadas de “Moniciones para la Misa” de Juan Castex Anaya, Ed. Verbo Divino.
Y la Oración universal de “Roguemos al Señor” de Pbro. Pedro Farnés Scherer, Ed. Buena Prensa, 2011, pág. 71.